El año 2018 fue un año ligeramente cálido, con temperaturas entre 1,5 y 2ºC por encima de la media histórica. Pero lo que más condicionó la añada fue la helada ocurrida en la madrugada del 28 de abril y que afectó mucho a las viñas brotadas, mermando en gran medida la cantidad de cosecha de la añada. Esta adversidad, junto con unas precipitaciones más bajas que la media, hicieron que fuese una añada con unos rendimientos extraordinariamente bajos pero de una grandísima calidad.
Mayormente arcilloso-calcáreo, de profundidad baja y muy pobres.
Selección especial de viñas viejas de Rioja Alta y Rioja Alavesa, con edades entre 65 y 85 años. Rendimientos muy bajos por el escaso vigor y edad de las cepas, estando entre los 3.000 y 4.500 kg/ha. Añada formada mayoritariamente por la variedad Tempranillo, proveniente de viñedos plantados a varias altitudes en Cenicero, Elciego y Laguardia. Pequeños porcentajes de Garnacha tinta y Graciano. La uva Garnacha tinta procede específicamente de viñedos de Rioja Alta, con el fin de lograr finura y frescor a la vez que estructura. El Graciano se recoge mayormente en Elciego, donde conseguimos ese carácter singular de delicadeza, “gracia”, viveza y color.
Vendimia tardía en octubre. Parcela a parcela, totalmente manual.
Racimos despalillados con el máximo esmero. Fermentación alcohólica a temperatura controlada. Maceración con los hollejos prolongada hasta 30 días, con el fin de extraer color, aromas y estructura tánica. Fermentación maloláctica en barrica nueva de roble francés o en depósito de acero inoxidable, según las partidas de vino. Una vez terminada la fermentación maloláctica, todos los vinos pasan a barrica, con trasiega cada 6 meses.
De 24 a 26 meses, dependiendo del origen del viñedo y de las partidas de barricas. Barricas de roble francés nuevo y de segundo vino.
4 años mínimo antes de la fecha de lanzamiento.